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Albisteak

De vez en cuando, tal como tenemos establecido, las aulas de 1.º de ESO se convierten en pequeños templos de la creatividad gracias al trabajo con mandalas. Los alumnos se sumergen con mucho gusto en este universo de geometría y colores, encontrando una oportunidad única para desconectar del torbellino del día a día. Sin embargo, esta actividad es mucho más que simple dibujo: es una herramienta pedagógica poderosa para el desarrollo integral de los estudiantes.

Por un lado, trabajan de manera notable la capacidad de concentración y atención, cuidando la precisión de los trazos. Por otro, interiorizan valores como la paciencia y la perseverancia, experimentando el esfuerzo y la satisfacción personal que supone completar un mandala.

Además, los beneficios emocionales son innegables: la actividad fomenta una relajación profunda, reduce la ansiedad y promueve la calma interior, fundamental para el aprendizaje. Sin duda, se está convirtiendo en una experiencia exitosa para nuestros jóvenes, que combina arte, destreza y bienestar.

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